La Campiña

El curso del río Guadalquivir desde Córdoba a Sevilla y su prolongación hasta la entrada en las marismas de Doñana describe una gran curva que deja al oeste un basto territorio de campiña. Atravesado por los cauces de los ríos Guadiamar, Corbones y Genil, el propio Guadalquivir es al norte el referente geográfico que delimita el espacio de esta Demarcación Paisajística, mientras, al sur, las estribaciones de la Sierra Sur establecen un límite claro en el que el medio pierde las grandes extensiones de cultivos o los campos de olivar. En este gran espacio, la riqueza del suelo, la facilidad para el abastecimiento de agua en muchas zonas y la proximidad a la gran metrópolis sevillana han procurado un proceso de evolución humana en el que han florecido las culturas, habiendo dejado una riqueza arqueológica de alta importancia muy vinculada a la proliferación del fenómeno urbano desde la antigüedad. Este rasgo es sumamente definitorio de la presencia del hombre en este entorno que, mantenido a través de la historia hasta la actualidad, ha conformado la red de ciudades medias y condensado gran parte de la población actual ubicando los núcleos con una relación de equidistancia que los reparte con una evidente intención de rentabilidad económica de los recursos naturales y que, como consecuencia, han acumulado gran parte de un legado patrimonial muy destacado en el que pueden advertirse la gestación de particularidades y el intercambio de influencias entre los distintos focos culturales.